Felices todos con nuestras aflicciones, que conllevan sacrificio, paciencia, perseverancia, serenidad y sobre todo la fe sólida que ha de ser alimentada
todos los días para el bien común.
Logremos todos los días que muera lo mundano y abunde más lo espiritual
por medio de las buenas obras. Realizando el bien, en virtud de la felicidad
de los demás, así como todos los santos que ni siquiera supieron que lo eran.
Comentarios